|
Es De
Agradecer…
Wallace
McLoor
Prologo
A pesar de lo
que comúnmente se cree -y se cree porque se dice-, la Iluminación no
llega tras arduos trabajos y penosas prácticas. La Iluminación,
cuando llega, nos llega de golpe y por los motivos más insospechados
y que, ¿casualmente?, suelen ser, a la vista de los demás, de lo más
nimios e insignificantes. Pero que a las personas que los reciben
les abren las puertas de la Verdad y de la Realidad.
La
Iluminación ocurre en la fracción de una milésima de segundo que
delimita y divide el mundo de la ilusión del mundo de la Verdad.
Muchas
personas se pasan años y años practicando duramente, sometiéndose a
penalidades y fatigas, persiguiendo esa soñada Iluminación sin
conseguirla nunca, mientras que otras personas, sin buscarla, la
encuentran, o, mejor sería decir: que, en estos casos es la propia
Iluminación la que les encuentra a ellos.
Entonces,
cabría preguntarse quién busca a quién, ¿las personas a la
Iluminación, o la Iluminación a las personas?
La
Iluminación nos sigue -y nos persigue cuando nosotros corremos en
pos de ella sin ver que la llevamos detrás-, mientras nosotros
andamos buscándola.
Es bueno, y
útil, que giremos, la cabeza, de vez en cuando, mientras recorremos
nuestro camino.
Una hoja que
se desprende y cae desde un árbol, un rayo de sol que incide sobre
la hierba, el canto de un pájaro, el sonido del viento o ese
pensamiento, a primera vista, incoherente, que parece desorientar
nuestra mente pero que, después, te hace pensar son mucho más
efectivos que años de prácticas. Porque, esas cosas, y otras muchas
semejantes, son las verdaderas portadoras de la Iluminación.
Leed este
libro como prefiráis: desde la primera página a la última, por
capítulos salteados abriendo el libro al azar, o como mejor os
plazca. Pero, al hacerlo, dejad que su lectura se meta dentro de
vosotros y dejadla germinar.
Incluso si,
alguno, o todos sus capítulos, os parecen absurdos, o tontos. Aun
así, dejad que se introduzcan en vosotros y que germinen en vuestro
interior.
|